Viernes, 19 Octubre 2018

Observatorio Legislativo

Presidente de la Asamblea inaugura trabajo legislativo con discurso

Published in Noticias
17 de mayo de 2018
 
MENSAJE DEL DOCTOR NORMAN QUIJANO, PRESIDENTE DE LA HONORABLE ASAMBLEA LEGISLATIVA, CON MOTIVO DE LA SESIÓN SOLEMNE INAUGURAL DE LA LEGISLATURA 2018-2021 
 
 
Pueblo salvadoreño, colegas diputados:
 
Desde este estrado, de pie frente a ustedes, agradezco a Dios, a mis compatriotas y a mi partido ARENA por haberme permitido llegar hasta aquí; y me comprometo a servirles de la mejor manera desde esta posición, que más que un honor, es una nueva oportunidad de trabajar por nuestro país y ser agente de los cambios que demanda nuestra sociedad.
 
Asumo como Presidente de la Asamblea Legislativa en un momento crítico para nuestra democracia, ya que uno de sus pilares, el correspondiente a los partidos políticos - directamente relacionado con el sistema representativo que nos rige- está en crisis y todos los aquí presentes debemos hacer un esfuerzo por superar esta etapa.
 
El pasado reciente debe ser nuestro mejor estímulo para trabajar y redoblar nuestros esfuerzos, ya que la democracia salvadoreña ha pagado uno de los costos más altos en el continente. Entre ellos, 100 mil vidas perdidas, la infraestructura destruida y lo más grave el tejido social fracturado y dividido, ese es el saldo que todavía estamos pagando.
 
El reto para todos los acá presentes, sin distinción, es hacer un esfuerzo épico o pondremos en riesgo el Estado.
 
La causa de la defensa de nuestra democracia debe banalizar cualquier discurso que se esgrima en contra del sistema político en El Salvador.
 
Fortalecer la democracia en El Salvador, pasa por fortalecer a los partidos políticos, así como, por elevar la calidad de los debates y del trabajo legislativo.
 
La Asamblea, en semanas enfrentará su primer gran desafío, que será crucial para consolidar la independencia del Poder Judicial.
 
Mérito de los diputados de la Asamblea Legislativa fue la decisión tomada hace nueve años, que permitió conformar la Sala de lo Constitucional que pronto finalizará su período, podemos compartir o no, algunas de sus resoluciones, pero su independencia de poder ha sido notoria.
 
En este momento, el Órgano Ejecutivo, Legislativo y el Judicial son independientes entre sí. Esta realidad, que inicia con mi gestión, es algo inédito en la historia política de nuestro país y nuestra responsabilidad, para bien de nuestra democracia, es preservarla.
 
Eso nos obliga a elegir a los mejores profesionales del derecho, para que preserven y consoliden este proceso.
 
Quienes me conocen, saben de la entrega con la que asumo mis responsabilidades y pueden estar seguros que el esfuerzo que desarrollaremos está orientado a liderar, desde el primer día, un trabajo que permita mejorar la imagen de este Órgano de Estado, además de recuperar la confianza y la credibilidad de los ciudadanos con sus diputados.
 
La gestión que este servidor ha iniciado debe tener su sello, el cual resumo en tres principios: consenso, austeridad y transparencia.
 
Estas tres premisas de trabajo también recogen el sentir y expectativas de la población. Por ello, exhorto a los estimados Diputados que me acompañen, así como a todos los empleados de esta institución, para que juntos, cada día, hagamos realidad las demandas de la población. 
 
Mesura, ponderación y eficacia no me van a faltar para estar a la altura de las circunstancias en la aplicación y el respeto a la ley, ya que no hay fuente de poder alterna a nuestra Constitución y nosotros no podemos estar sobre ella ni sobre las leyes que rigen nuestra convivencia en sociedad.
 
Esta será una gestión abierta a la crítica, a aquella que permita construir; y repudiar la que busca destruir. Debemos escuchar propuestas para fortalecer y transparentar los procesos en los partidos políticos en temas como el financiamiento, democracia interna, la transparencia, y rechazar aquellas voces que únicamente buscan despertar resentimiento para alcanzar objetivos particulares.  
 
Debemos ser realistas y conscientes que, años de excesos y abusos, hacen que nos encontremos frente a una coyuntura sumamente complicada que requerirá, principalmente por parte de los miembros de Junta Directiva, de un gran esfuerzo para enfrentarla; sin embargo, a partir de este momento, en esta institución dejamos atrás expresiones conformistas como “siempre se ha hecho así” y mucho menos: “es culpa de quienes nos precedieron”.
 
Planteo y confío en que es posible tener el apoyo de todos los que formamos parte de la Asamblea Legislativa, para que este período 2018-2021 nos permita establecer un antes y un después en el ejercicio de las funciones de los diputados salvadoreños.
 
Einstein decía que “no podemos pretender que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”. No seamos esclavos del pasado, seamos arquitectos del futuro.
 
Como Junta Directiva, ya dimos los primeros pasos, en una semana, anunciamos nueve medidas tendentes a reducir el gasto y el despilfarro en este órgano de Estado.
 
Las primeras disposiciones han sido: reducción del número de miembros de la Junta Directiva; rechazar el uso de camionetas y bajar el consumo de combustible en un 50%; suspender la compra de vehículos, el seguro médico para los diputados, la reducción al mínimo del consumo de telefonía y radios, una regulación estricta de viajes y viáticos y, de ser posible, la reducción de un 5% del presupuesto anual de esta Asamblea Legislativa.
 
Estos son nada más los primeros pasos; en la medida que nos adentremos en la revisión de procesos administrativos, iremos decidiendo con relación a otras disposiciones.
 
Como Asamblea, queremos convertirnos en un ejemplo y aprovecho esta ocasión para exhortar a los otros Órganos de Estado y a sus instituciones, a buscar medidas tendentes a reducir el gasto público, y con ello, lograr obtener una mayor disposición de recursos para destinarlos a la inversión en obras y acciones que demanda la ciudadanía.
 
Estimados amigos:
 
De acuerdo con nuestra Constitución y al Reglamento Interno que rige este Órgano de Estado, cada tres años se instala una nueva legislatura, y los representantes partidarios firman un Protocolo de Entendimiento.
 
En ese sentido, considero que uno de los primeros pasos a dar debe ser la expedita toma de decisiones a través del diálogo y la negociación.
 
Debemos atender las nuevas realidades, las elecciones no sólo permiten definir un partido mayoritario, sino que hoy los ciudadanos con su voto determinan los funcionarios que ellos consideran idóneos, a través de sus preferencias o el voto cruzado.
 
Elemento a incorporar de cara a las futuras legislaturas, será que el partido político que obtenga un mayor número de diputados se asegure la presidencia de la Asamblea.
 
Sin olvidar que debe definirse la conformación de una junta directiva, que tenga a su base, el número de miembros justo y necesario para desarrollar un trabajo administrativo diligente y eficaz.
 
El mejor diálogo lo tendremos siendo empáticos, y desarrollando el arte de saber escuchar opiniones divergentes, aquí estamos conformando un equipo de trabajo, en donde cada pieza es clave para lograr todos juntos la misma meta.
 
Escuchemos el clamor ciudadano y seamos consecuentes con el mismo.
 
Dejemos de lado nuestras diferencias y que nos una y motive el genuino deseo de construir un mejor El Salvador para nuestros hijos.
 
Invito a todos los colegas a estudiar el Reglamento Interior de este Órgano de Estado, con el objeto de proponer reformas que incorporen no sólo lo que he mencionado anteriormente, sino también en aquellos mecanismos o procedimientos que permitan la elección en tiempo, de funcionarios de segundo grado de conformidad con la idoneidad, transparencia, objetividad, capacidad y profesionalismo que estos altos puestos demandan.
 
Estimados colegas diputados:
 
El Órgano Legislativo ha estado vinculado directamente a nuestra vida republicana desde aquel primer Congreso Estatal de 1824 en la provincia de San Salvador, que declaró como Estado a El Salvador, y en donde se emite la primera Constitución estatal, al margen de los propósitos federales de Centroamérica.
 
Ilustres ciudadanos, como José Matías Delgado, José Mariano Calderón, Pedro Molina, Juan Manuel Rodríguez, José Damián Villacorta, José Mejía Vides, Francisco Gavidia, Alberto Masferrer, y las primeras mujeres electas diputadas, Blanca Alicia Ávalos de Méndez y Rosa Guzmán, entre tantos otros, han sido parte de este foro y dado sus aportes en el proceso permanente de construcción democrática e institucional del país.
 
Ayer, como ahora, tenemos la labor delegada por el pueblo para seguir expresando nuestras ideas y convicciones, debatiendo y aprobando leyes a fin de que El Salvador transite hacia mejores niveles de vida.
 
Ese ideal supremo es el que nos rige, porque si me atrevo a preguntar: ¿por qué estamos sentados en esta curul?; ¿por qué hemos pasado por una campaña electoral que exigió mucho de nosotros?; ¿por qué sacrificamos el tiempo que dedicamos a nuestras familias?, o ¿por qué nos sometimos sin restricciones ni excepciones a la ley, a los procedimientos y requisitos establecidos en ella, para llegar a ser representantes del pueblo salvadoreño por la voluntad popular?
 
Todos, sin excepción, diremos que buscamos ser diputados para servir a los salvadoreños y que éstos reciban, entre otras cosas, mejor educación, mejores servicios de salud, más seguridad, más empleos y mejor remunerados, mejores viviendas, mayores y mejores oportunidades de superación a los jóvenes; entonces siendo esa la respuesta común, será fácil encontrar puntos de coincidencia.
 
En todas las comisiones legislativas hay en estudio leyes y decretos relevantes, pero podría mencionar algunos temas que considero deben ser prioritarios en nuestra agenda:
 
Una Superintendencia de Salud que vele por la calidad del servicio que se brinda a nuestros compatriotas, que cumpla con la entrega de medicinas, con la reducción de los plazos de las citas, la disponibilidad de los equipos e insumos mínimos, especialmente para satisfacer las necesidades de los más vulnerables.
 
En la Comisión de Seguridad, hay iniciativas importantes en estudio, que permitirán incidir significativamente en la reducción de los niveles de violencia y  delincuencia en el país.
 
A fin de estimular el crecimiento económico, esperamos que se apruebe en el corto plazo una ley de simplificación de procedimientos administrativos que reduzca la engorrosa tramitología de las instituciones públicas en general.
 
La creación de incentivos para la inversión extranjera y apoyo a los empresarios salvadoreños para hacer crecer la economía nacional.
 
La protección del Medio Ambiente y los recursos naturales.
 
Y definitivamente, un acuerdo fiscal, que asegure la sostenibilidad de las finanzas públicas y brinde estabilidad a la economía nacional buscando tener además un efecto positivo frente a los organismos y mercados internacionales.
 
Sin embargo, de nada servirá que, como Órgano Legislativo, brindemos las herramientas legales, si el Ejecutivo no tiene la capacidad de materializarlas.
 
Invito a mis colegas en las diferentes comisiones a que ejerzamos cabalmente la labor de fiscalización del Estado que nos corresponde, y si es necesario sugiramos mejoras a las propuestas presentadas; es importante que el ciudadano perciba que estamos haciendo la labor de pesos y contrapesos que la Constitución de la República  nos otorga.  
 
Estimados colegas:
 
Este panorama obliga a trabajar con mayor ahínco en la búsqueda de los consensos necesarios para dar respuesta a las grandes necesidades de la población.
 
El consenso y el debate son condición intrínseca para que las leyes que aprobemos tengan una mayor efectividad en su aplicación.
 
En ese sentido, como Alianza Republicana Nacionalista nos comprometemos a trabajar con todos los partidos políticos y sectores de la vida nacional en la búsqueda de acuerdos que permitan superar los principales problemas que agobian a los salvadoreños.
 
Con ese objetivo, estoy obligado a hablar con aquella persona que respete la Constitución y con quien desea el bienestar de mis conciudadanos.
 
Quienes me conocen saben que siempre he tenido abiertas las puertas de mis oficinas para recibir y escuchar a los salvadoreños, eso no va a cambiar.
 
Los invito colegas diputados, a que implementemos esta política, que estemos siempre listos para recibir y escuchar a los salvadoreños.
 
Ya sea una persona que se encuentra agobiada porque no puede reunir el dinero para una medicina, un sindicato que espera se les pueda mejorar sus prestaciones o gremiales empresariales que quieren denunciar los obstáculos que les impiden mejorar su productividad, todos tendrán acceso al despacho del Presidente de la Asamblea.
 
Damas y Caballeros:
 
Nosotros fuimos electos para resolver problemas mediante la aprobación de leyes, entre otras funciones constitucionales, y ese debe ser el norte que guíe nuestra labor durante los próximos tres años.
 
Los invito a que hagamos de cada debate, el momento de la razón y del sentido común, espero ver que se dejan a un lado los extremismos radicales, esos despropósitos son rechazados por las mayorías y un serio obstáculo en la construcción de acuerdos.
 
Este es el foro político por excelencia, donde se expresan las diversas corrientes del pensamiento, y una vitrina de exposición permanente, por lo que no puede ser solo un órgano donde sus miembros contraponen sus ideas o puntos de vista. Debemos materializarlas en acciones concretas.
 
Hacer política es estar dentro de la ley y tender puentes, con posibilidades de ceder en las posiciones, sino no es diálogo, es imposición.
 
Una regla magistral del acuerdo político, del debate político, de la deliberación parlamentaria, es el respeto a la eminente dignidad de las personas. Lo asumimos como principio fundamental de nuestra relación política. No estamos en contra de que se ejerza la dureza del lenguaje, sino que se descienda en el nivel y en el uso de este.
 
Todo se puede decir en la tribuna parlamentaria siempre y cuando sea con respeto para la posición adversaria, sin perder las formas. No es la dureza de las palabras lo que convence, sino la frescura de la verdad, la originalidad del planteamiento, la construcción de conceptos. Recurre a la descalificación personal y al insulto, el que falto de ideas es incapaz de construir una propuesta. Dejemos atrás la confrontación ideológica e intrascendente.
 
Estamos obligados a construir, a través del lenguaje parlamentario, el puente vital para la nación que está decepcionada de la política, de los políticos y del lenguaje de los políticos.
 
Eso es lo que yo vengo hoy a reivindicar, a elevar el nivel del debate parlamentario.
 
Respetuoso que soy del valor de las palabras, comprendo que, en voz de un Presidente de cualquier poder del Estado, más que intenciones estas son compromisos a nombre de la institución que representa.
 
He aprendido que la sociedad, el pueblo que ha vivido, distinguido y desmitificado un cúmulo de ofertas y propuestas, al final sólo tiene un veredicto sobre su representante, y es el que se deriva de sus actos, de sus resultados. Al hombre público se le evalúa por su capacidad de hacer. Los propósitos lo identifican. Los hechos lo califican.
 
Los invito pues, a que prevalezca la fuerza de los argumentos y no los argumentos de la fuerza; que esta legislatura se convierta en luz de esperanza para que las cosas caminen mejor. Vamos a demostrar que los salvadoreños no se equivocaron al depositarnos su confianza en las urnas.
 
Trabajemos todos por un mejor país.
 
Que el Divino Salvador del Mundo nos bendiga a todos.
 
 
 
 

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